11. Sobrecrecimiento bacteriano o SIBO, con Paula Arístegui


Hoy estamos acompañados por la nutricionista Paula Arístegui, quien nos hablará sobre este tema y nos dará consejos sobre cómo manejarlo.

¿Qué es el SIBO o sobrecrecimiento bacteriano?

El SIBO o sobrecrecimiento bacteriano consiste en una proliferación excesiva de bacterias en el intestino delgado. Realmente son bacterias que habitan de manera natural en nuestro tracto gastrointestinal pero que han crecido en exceso en una zona en la que apenas debería haber bacterias. Estos microorganismos van dañando la pared del intestino e interfieren en la digestión de los alimentos, es decir, fermentan parte de los alimentos que ingerimos, produciendo como consecuencia gas en intestino delgado. Esta acumulación de gas produce los síntomas característicos del SIBO que son distensión, flautencias, dolor abdominal, diarrea, estreñimiento, ruidos intestinales…

¿Qué consecuencias tiene el SIBO puede tener para la salud?

Primero que tener a diario estos síntomas GI reduce la calidad de vida del paciente y puede afectar incluso a nivel psicológico. Además, a medio plazo puede favorecer déficits nutricionales ya que no se absorben correctamente algunos nutrientes.

Parece que también, como se va dañando la pared del intestino, este se vuelve más permeable, por lo que pasan partículas de alimentos no digeridos o las propias bacterias al organismo. Esto puede desencadenar diferentes reacciones por parte del sistema inmune.

¿Cómo se diagnostica el SIBO y qué opciones de tratamiento existen?

Actualmente, el SIBO se diagnostica con el test de lactulosa o lactitol. Es una prueba de aliento en la que se mide la concentración de gases H2 y CH4 que expulsa el paciente después de administrar una solución con lactulosa o lactitol. En función de la concentración de gases se estima la concentración de bacterias en el intestino delgado.

En cuanto al tratamiento para el SIBO

Las últimas guías clínicas defienden el uso de ATB para el tratamiento del SIBO. Es importante transmitir que la dieta como tal no cura el SIBO, la dieta nos puede ayudar mucho a reducir la sintomatología digestiva y a mejorar la tolerancia de los alimentos, pero es complementario al tratamiento farmacológico.

¿Qué factores pueden contribuir a la aparición del SIBO?

Tenemos una serie de mecanismos que mantienen el intestino delgado relativamente estéril para su adecuado funcionamiento. Dentro de estos mecanismos encontramos:

  • El ácido del estómago.
  • Las enzimas pancreática y los ácidos biliares.
  • La motilidad intestinal.
  • La válvula ileocecal.
  • El sistema inmune.

Si alguno de estos mecanismos falla tendremos más probabilidad de desarrollar un SIBO.

Por ello, es habitual, por ejemplo, que personas que hayan utilizado durante largo tiempo IBPs o que hayan tenido infección por H. Pylori desarrollen SIBO.

También está relacionado con alteraciones anatómicas como divertículos en el intestino delgado o asas intestinales y con cirugías como la cirugía bariátrica o colecistectomía.

Es habitual también que sea consecuencia de una patología digestiva no diagnosticada como puede ser una celiaquía, ya que va dañando la pared intestinal favoreciendo la colonización bacteriana.

¿Cuándo debemos sospechar que tenemos un SIBO?

Podemos sospechar que tenemos un SIBO cuando:

  • presentamos síntomas como distensión abdominal, gases, ruidos intestinales, dolor abdominal, diarrea/estreñimiento.
  • Cuando nos sientan mal alimentos saludables como legumbres, frutas o verduras.
  • Nos han diagnosticado intolerancia a fructosa y/o sorbitol

¿Qué cambios en la dieta y el estilo de vida pueden ayudar a manejar el SIBO?

No hay una dieta específica para el SIBO pero se suele utilizar la dieta baja en FODMAP. En estrategia nutricional reducimos durante 4-6 semanas una serie de azúcares fermentables, los FODMAP, con el objetivo de reducir la producción de gas y por tanto mejorar la sintomatología digestiva. La hacemos a la vez que el tratamiento antibiótico y después reintroducimos los alimentos para ver la tolerancia a cada grupo.

Además, hay pautas que son básicas para favorecer las digestiones como son:

  1. Comer despacio, masticando bien. Recordemos que la digestión empieza en la boca, necesitamos triturar los alimentos y mezclarlos con la saliva.
  2. Evitar bebidas con gas y bebidas alcohólicas.
  3. Hacer comidas ordenadas, evitar el picoteo entre horas. Entre comidas se activa un sistema de limpieza que se llama el complejo MM que barre restos de alimentos y bacterias desde el estómago hasta el intestino. Cada vez que comemos se detiene, por lo que estar picando entre horas interfiere en esta limpieza.

¿Qué medidas preventivas pueden tomarse para reducir el riesgo de desarrollar SIBO?

La medida preventiva principal es buscar la causa subyacente para poder actuar. Se estima que en el 44% de los casos hay recidivas.

  • Es especialmente interesante potenciar el CMM, el sistema de limpieza que barre restos de alimentos y bacterias del ID a diario.
  • Si hubiese un problema a nivel de motilidad se podría valorar con el especialista un procinético (natural tipo Iberogast u opciones farmacológicas).
  • Valorar en caso de utilizar IBPs si su uso está adecuado.
  • Llevar unos buenos hábitos de vida y alimentación siempre nos ayudará a la salud digestiva. Por ello, no es conveniente hacer dietas restrictivas a largo plazo sino trabajar en la tolerancia a distintos grupos de alimentos que a priori podrían sentar mal.

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