Probióticos: ¿qué son, para qué sirven y cómo tomarlos?

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¿Qué es un probiótico? ¿Para qué sirven los probióticos? ¿Cuáles son los probióticos naturales? ¿Cómo tomar probióticos? Te contamos todo lo que debes conocer sobre ellos.
Índice de Contenidos

¿Qué es un probiótico?

La definición de probiótico hace referencia a un preparado o producto de microorganismos que tras ser ingerido en concentraciones suficientes posee capacidad para alterar la flora intestinal en algún compartimiento del huésped (por implantación y colonización) ocasionando, por tanto, efectos beneficiosos para la salud del mismo.

Para que un microorganismo pueda considerarse probiótico es fundamental que reúna una serie de características de entre las cuales cabe mencionar las siguientes:

  • Estar adecuadamente identificado, es decir, determinar específicamente a que género, especie o cepa pertenece, ya que los efectos beneficiosos que posee una cepa en concreto no tienen por qué asociarse con otra cepa de la misma especie.
  • Manifestar cierta tolerancia a las condiciones que presenta el tracto gastrointestinal. Esta particularidad supone no sólo que los microorganismos sean capaces de resistir las concentraciones de ácido y de sales biliares gástricas sino también que tengan capacidad de adherencia a la mucosa intestinal y de colonización del tracto digestivo.
  • Reunir una cantidad suficiente para poder ejercer el efecto anhelado. Normalmente esta cantidad es bastante elevada (de cien a mil millones) y se mide en Unidades Formadores de Colonias (UFC)
  • Carecer de efectos perjudiciales para la salud del huésped, es decir, los microorganismos no deben causar procesos infecciosos ni liberar toxinas dañinas responsables de estados disentéricos o diarreicos como sucede con la bacteria Escherichia Coli. Así mismo deben demostrar científicamente la seguridad y los efectos beneficiosos de los mismos a través de ensayos clínicos aleatorizados a doble ciego realizados en humanos.
  • Presentar viabilidad en los productos en los cuales se agregan. Esto hace referencia a la resistencia que han de tener los microorganismos frente a las condiciones de procesado, almacenaje y conservado de los alimentos.

En la actualidad se consideran probióticos las bacterias ácido-lácticas que pertenecen al género de Lactobacillus y Bifidobacterium por no incluir especies patógenas en la especie de la que forman parte.

que es un probiotico

 

 

 

¿Para qué sirven los probióticos?

Se ha visto que son útiles en la absorción y digestión de la lactosa ya que favorecen la liberación en el intestino de la enzima β- galactosidasa que actúa sobre la lactosa hidrolizándola hasta glucosa y galactosa. Como consecuencia, impiden que el disacárido penetre en el intestino grueso y origine la sintomatología típica en pacientes intolerantes (dolor abdominal, hinchazón, flatulencia…) En concreto, estos beneficios han sido hallados en determinadas cepas de probióticos como Estreptococos Thermophilus y lactobacillum delbrueckii.

Asimismo, se ha demostrado su eficacia como factor protector en enfermedades gastrointestinales. Esto se debe a la capacidad que tienen los probióticos para reequilibrar la flora bacteriana que normalmente puede dañarse como consecuencia del consumo excesivo de antibióticos o la colonización de microoganismos patógenos como Clostridium Difficile, fenómeno presente en determinadas enfermedades como el síndrome del colon irritable, la enfermedad inflamatoria intestinal o la enfermedad de Chron. Con el consumo de en específico Lactobacillum Rhamnosus GC y Lactobacillus reuteri se han observado cambios favorables en el microbiota tras lograr evitar la adhesión de ciertas bacterias patógenas, virus y parásitos en el intestino.

Además, la toma de probióticos en mujeres con enfermedades infecciosas del tracto genital como por ejemplo vaginitis también se han visto grandes beneficios tras la restauración del microbiota urogenital femenino.

alimentos probioticos

Por otra parte, su efecto también ha sido observado en el sistema inmune favoreciendo la inmunomodulación. Como consecuencia de este proceso, se produce un aumento en los niveles de inmunoglobulinas y una activación de los linfocitos, hecho que ayuda a proteger al huésped de las posibles futuras infecciones. Por tanto, aunque sea necesaria una mayor investigación científica al respecto, el consumo de probióticos se postula como posible línea de investigación científica en enfermedades alérgicas como el asma o la dermatitis atópica.

Otros beneficios atribuidos a estos microorganismos son la disminución de los niveles de colesterol sanguíneo por reducción de la concentración plasmática de LDL y colesterol total, la protección frente a enfermedades respiratorias y la prevención de posibles infecciones en heridas quirúrgicas.

La causa de que hoy en día exista un gran interés por la toma de probióticos la tienen los resultados arrojados por numerosas investigaciones científicas acerca de los beneficios que éstos provocan en el organismo. Entre los más destacados se encuentran los siguientes.

No obstante, pese a todos los beneficios anteriormente mencionados, sigue siendo muy importante la investigación en estos casos ya que se requieren estudios con evidencia científica demostrada para poder atribuir a una cepa unos beneficios terapéuticos determinados.

Probióticos naturales

probioticos naturales

Los probióticos naturales hacen referencia a microorganismos vivos que podemos encontrar de manera natural en los alimentos sin la necesidad de añadirlos. Estos alimentos pasan por un proceso de fermentación previo a través del cual las bacterias y las levaduras presentes descomponen los nutrientes en otros más simples facilitando así la digestión y la conservación de dicho producto. Algunos de los ejemplos más representativos son los siguientes:

  • Yogur natural: producto resultante de la fermentación de lactosa a ácido láctico por parte de bacterias (probióticos). Esto hace que el contenido en lactosa reduzca considerablemente por lo que está recomendado en personas con intolerancia.
  • Kéfir: producto similar al yogur que a diferencia de éste presenta una fermentación lactoalcohólica por parte de bacterias y levaduras. Como consecuencia de ello, el producto derivado es mucho más digestivo que el yogur y muestra un sabor mucho más intenso.
  • Natto: fermentado elaborado a partir de habas de soja, contiene Bacillus subtilis, un probiótico que ayuda al sistema inmune. Es típico de Japón, donde suele servirse como desayuno o como guarnición en platos que contengan arroz.
  • Chucrut o col fermentada: producto rico en lactobacilos. Para prepararla, solo hay que cortar la col en juliana, meterla en un tarro de cristal con agua y sal y dejarla a temperatura ambiente entre 3 y 9 días con la tapa sin cerrar por completo, de tal manera que pueda escapar una pequeña cantidad de aire. Los lactobacilos presentes en la col van a fermentar el azúcar presente de manera natural en esta verdura y lo transformarán en ácido láctico, que actuará como conservante natural y dará ese sabor amargo que caracteriza a los alimentos fermentados.
  • Kombucha: bebida a base de té obtenida de la fermentación de una colonia simbiótica de bacterias y levaduras llamada scoby que tiene un sabor entre amargo y dulce. Un aspecto muy importante a tener en cuenta es que la kombucha ha de tomarse no pasteurizada para lograr la supervivencia de los microrganismos ahí presentes.
  • Kimchi: producto similar al chucrut más picante que éste y elaborado con la mezcla de distintas verduras y especias como guindilla, salsa de pescado, zanahoria, cebolla, jengibre y pimiento rojo.
  • Miso: puede elaborarse mediante soja, cebada o arroz fermentado y se asemeja bastante a la pasta. Es un producto típico japonés donde suele servirse en sopas o caldos. Un dato curioso es que la pasta nunca llega a cocerse, se añade al final para que se disuelva y conserve todas sus propiedades.
  • Tempeh: producto de origen indonesio procedente de la fermentación de la soja. Como característica principal destaca su gran versatilidad en la cocina ya que puede tomarse crudo en forma de ensaladas, salteado u horneado y además sirve como un excelente sustituto de la carne en dietas vegetarianas.
  • Quesos: como el de cabrales o roquefort. Prestar atención al etiquetado para confirmar la presencia de microorganismos en dicho alimento.
  • Encurtidos: aceitunas, pepinillos, cebolleta, zanahoria…
  • Vinagre de manzana sin filtrar.
  • Cacao o chocolates con más de un 85% de cacao.

¿Cómo tomar probióticos?

como tomar probioticos

Aparte de la toma de probióticos a través de la ingesta de alimentos de origen natural existen otras vías de consumo por la que acceder a ellos como son los suplementos o medicamentos.

Si optamos por la toma de suplementos es importante tener en cuenta que pueden venir en distintas formas de presentación como cápsulas, líquidos o sobres y que lo más recomendable es que el suplemento en cuestión contenga entre 2 y 10 billones de bacterias activas.  De ahí deriva la importancia de leer muy bien la etiqueta del producto para conocer la dosis que se ha de tomar, el tipo de microorganismo que contiene, así como el número de organismos que posee en cada dosis.

Cobra una gran importancia ajustar la hora de la toma, ya que los probióticos por norma general no son capaces de sobrevivir en el medio ácido del estómago. Esta es la causa por la que se sugiere tomarlos al menos 30 minutos antes o después de las comidas. Sin embargo, no todos los suplementos de probióticos tienen este problema, en cuyo caso pueden tomarse a cualquier hora del día.

Otros aspectos relevantes a tener en cuenta son la temperatura que presente el alimento con el que se vaya a tomar, ya que alimentos muy fríos o calientes pueden afectar a la supervivencia del microorganismo, la toma en conjunto con antibióticos, que está totalmente desaconsejada, exceptuando separarlas con una diferencia de toma de 2 horas entre una y otra y mantener una alimentación equilibrada rica en fibra ya que las fibras son los principales alimentos para los probióticos.

Aunque existen varios tipos de suplementos algunos nombres comerciales conocidos son: Vavig, Pro- T- Flor, Lacteol Fort, Floraplus Eptavis, Glutapak R, etc. Importante recordar que cuanto mayor número de bacterias contenga el comprimido mayores efectos beneficiosos se atribuirán a dicho suplemento. No obstante, si se decide optar por su consumo en nuestra dieta es fundamental consultar siempre tanto a un médico como a un nutricionista al respecto para adecuar la ingesta de la toma, así como el tipo de probiótico más recomendable a nuestras necesidades biológicas.

 

Artículo firmado por el endocrino Joaquín Puerma y revisado por la dietista nutricionista Cristina Rosales. 

Joaquín Puerma Ruiz
Joaquín Puerma Ruiz

Médico especialista en Endocrinología y Nutrición

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