Sibo, ¿Qué es? Síntomas, Causas y Tratamiento

¿Qué es el SIBO? ¿Cuáles son sus síntomas y tratamiento?

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¿Qué es el SIBO? ¿Qué es el sobrecrecimiento bacteriano? ¿Cuáles son los síntomas del SIBO? ¿Cuáles son sus causas? ¿Cuál es el tratamiento del SIBO? Conoce todo de esta enfermedad de la mano de verdaderos especialistas.
Índice de Contenidos

¿Qué es el SIBO?

El SIBO es más conocido como el sobrecrecimiento bacteriano. Antes de entrar a explicar en profundidad lo que significa la palabra SIBO es necesario conocer el término de microbiota.

Integrado en la fisiología del individuo, la microbiota corresponde al conjunto de microorganismos (bacterias, hongos, parásitos, arqueas, virus…) que residen en nuestro intestino y que ayudan tanto en la metabolización de los alimentos digeridos como en la protección de ciertas enfermedades y agentes patógenos.

Aunque la microbiota intestinal se distribuye a lo largo de todo el tracto digestivo existen ciertos lugares anatómicos con mayor concentración bacteriana como lo es el caso del colon. Por norma general, en el intestino delgado existe menor número de bacterias a causa de la presencia de la barrera gástrica y la acción de los ácidos biliares. Sin embargo, en ocasiones y debido a determinadas situaciones, puede originarse en este órgano específico, un sobrecrecimiento bacteriano, esto es a lo que denominamos SIBO.

Esta alteración en la composición de la microbiota no solo puede tener efectos negativos sobre nuestro estado inflamatorio y fisiológico sino que también puede afectar al estado anímico y al peso corporal.

 

 

 

Sobrecrecimiento bacteriano

sobrecrecimiento bacteriano

El sobrecrecimiento bacteriano se produce cuando existe una proliferación de bacterias del colon (intestino grueso) hacia el intestino delgado concretamente de especies como estreptococos, bacteroides, escherichia, lactobacillus, klebsiella y aeromonas, entre otras.

El SIBO origina un trastorno de malabsorción alimentaria, por el cual se produce una incapacidad de absorción de ciertos nutrientes como azúcares, grasas, proteínas o vitaminas (B12). Como consecuencia de ello se puede generar estados de desnutrición, malabsorción de grasas o deficiencias vitamínicas.

Aunque la prevalencia real de esta patología en la población general es desconocida, se estima que puede rondar entre el 12 y el 22%, ya que suele ser una enfermedad infradiagnosticada por la poca importancia que los pacientes atribuyen a los síntomas que suelen ser achacados a otro tipo de dolencias como la enfermedad celiaca, el síndrome de intestino irritable (SII) o el hipotiroidismo.

Sin embargo, existen determinadas pruebas clínicas que ayudan en su diagnóstico. Algunas de ellas son:

  • Prueba del aliento: en pacientes sintomáticos.
  • Cultivo cuantitativo del aspirado intestinal: método de referencia que exige una endoscopia previa.
  • Estudios de diagnóstico por imágenes: resonancia magnética.

En todas ellas, para confirmar esta afección médica el resultado del recuento bacteriano ha de exceder las 103 unidades formadoras de colonias/mL. De ahí deriva la importancia de acudir tanto al médico como al nutricionista lo antes posible para su diagnóstico precoz y mejora de calidad de vida.

Síntomas del SIBO

sintomas del sibo

Aunque los síntomas del SIBO pueden ser muy diversos en función del tipo de paciente existen algunos comunes a todos ellos como lo son los siguientes:

  • Gases, hinchazón o distensión abdominal: síntomas muy habituales que empeoran tras las comidas. Esto se produce como resultado a la formación de gases y ácidos por parte de las bacterias tras la fermentación digestiva.
  • Alteraciones en el tránsito intestinal: diarrea, estreñimiento o alternancia entre ambos. En la mayoría de los casos está presente la diarrea con malabsorción de grasas (esteatorrea) que origina unas heces blanquecinas y malolientes que pueden desembocar en una desnutrición.
  • Malas digestiones: debido a la sensación de plenitud abdominal el paciente puede presentar pesadez, naúseas, ácidez, reflujo o incluso gastritis.
  • Reacciones alimentarias: un exceso de bacterias genera gases y toxinas que irritan las células del intestino (enterocitos). Como consecuencia estas células pueden deteriorarse y perder su capacidad de absorción. Esta es la razón por la cual se pueden producir ciertas intolerancias alimentarias como la intolerancia al gluten, fructosa, caseína, lactosa, sorbitol o histamina.
  • Déficit nutricional: debido a la malabsorción de nutrientes ya comentada, puede estar presente la pérdida de vitamina B12, hierro, vitaminas D, A y E. Otro síntoma asociado pued comprender una pérdida de peso agresiva.
  • Permeabilidad intestinal: el deterioro de los enterocitos puede ocasionar el transvase de ciertas sustancias tóxicas como bacterias, restos de comida o toxinas al intestino delgado. Esto provoca la activación del sistema inmune que reacciona ante sustancias extrañas y se traduce no solamente en problemas cutáneos sino también en una gran multitud de síntomas extradigestivos como alteraciones hormonales, enfermedades autoinmunes, fatiga crónica, diabetes etc.

En la mayoría de ocasiones, estos síntomas se confunden con otras patologías, o simplemente el paciente no le da importancia, e incluso decide automedicarse por su cuenta.

Causas del SIBO

A pesar de que el SIBO es un trastorno que aún hoy en día se sigue investigando existen algunas causas que se han relacionado estrechamente con la aparición de esta patología.

Una de ellas pertenece a los trastornos funcionales y de motilidad gástrica. En condiciones óptimas los movimientos de peristaltismo (contracciones del tubo digestivo necesarias para la digestión) permiten mantener un equilibrio bacteriano en el intestino delgado. Cuando existen alteraciones en esta movilidad donde el contenido intestinal se enlentece o se deposita en otro lugar aparece el SIBO. Esto puede ocurrir en determinadas enfermedades como el SII, diabetes, esclerosis sistémica, parkinson o amioloidosis entre otras o por el uso excesivo y/o frecuente de opioides o antibióticos.

Otra de las causas que influye en el sobrecrecimiento bacteriano son las alteraciones anatómicas y estructurales del aparato digestivo. En concreto, suele estar presente en pacientes con enfermedad infamatoria intestinal, diverticulosis (bolsas abultadas y pequeñas en el revestimiento digestivo), pacientes oncológicos y/o pacientes quirúrgicos (técnicas de reducción de estómago como bypass gástrico).

Además, existen trastornos del sistema inmune que aumentan la incidencia de esta patología como por ejemplo la infección por VIH, celiaquía, parasitosis o alteraciones en la acidez gástrica.

Aparte de lo mencionado anteriormente, también cabe señalar el efecto que poseen las alteraciones hepáticas en el riesgo del SIBO como la insuficiencia pancréatica exocrina o la cirrosis hepática debido a la variación que estas suponen tanto en la cantidad y composición de la bilis como de las enzimas digestivas.

Tratamiento del SIBO

La triada del tratamiento del SIBO consiste por una parte en el tratamiento farmacológico a través de la toma de antibióticos, por otra en el tratamiento nutricional mediante la modificación de dieta y hábitos alimentarios y por último en el tratamiento psicológico para manejo del estrés.

tratamiento del sibo

Tratamiento farmacológico

El fármaco por elección administrado corresponde al antibiótico, cuyo tipo ha de estar adaptado al paciente en función de su sintomatología. Generalmente se utilizan antibióticos de amplio espectro que han de tomarse entre 7 y 14 días como por ejemplo los siguientes: Rifampicina, Neomicina y Metronidazol. En la mayoría de los casos es común observar una cierta resistencia al fármaco por lo que para evitar esto es muy importante variar el tipo de antibiótico, así como reducir la dosis del mismo suministrado.

Además del tratamiento médico existen ciertos productos herbáceos con acción antibiótica como la alicina, la canela, la berberina, el aceite de orégano o el aceite de tomillo que también pueden ayudar en la terapia de esta patología.

Sin embargo, en ciertas ocasiones existe el riesgo de recaídas por lo que aparte del antibiótico se tornan necesarios determinados tratamientos coadyuvantes como lo son las enzimas digestivas, especialmente útiles en casos de dispepsia, los probióticos para el restablecimiento de la flora intestinal y/o los procinéticos para los casos de afecciones de motilidad gástrica.

Tratamiento nutricional

Aparte del tratamiento farmacológico es fundamental corregir y modificar la alimentación para reducir la sintomatología. En este caso la dieta que más resultados presenta es la dieta baja en FODMPAPs.

Esta es capaz de reducir al máximo, a lo largo de una serie de fases, el aporte de todos los azúcares fermentables que se utilizan como sustrato energético de la microbiota De ahí la importancia de acudir a un dietista-nutricionista clínico que valore nuestro caso y nos haga una dieta totalmente personalizada y adaptada a nuestras necesidades nutricionales.

A pesar de ello, esta dieta debe ir acompañada de tratamiento farmacológico ya que de lo contrario nos será muy difícil conseguir nuestro objetivo: erradicar el sobrecrecimiento bacteriano.

Tratamiento psicológico

Hoy en día el estrés crónico se ha visto asociado con la alteración del sistema inmune, disminución del ácido clorhídrico y por ende con el sobrecrecimiento bacteriano por lo que un tratamiento psicológico a cargo de un especialista también adquiere una gran importancia en el tratamiento de esta patología. Estos son algunos consejos prácticos que pueden ayudarnos a nuestro día a día:

  • Priorizar el descanso nocturno: como mínimo mantener un descanso de unas 8 h de sueño.
  • Mantener la mente ocupada: actividades como el mindfulness, meditación o yoga pueden ser muy beneficiosas para controlar las respiraciones y disminuir la ansiedad.
  • Sincronizar nuestros ritmos circadianos: evitando permanecer mucho tiempo fijando la vista en pantallas, especialmente las horas previas al descanso nocturno y manteniendo una actividad solar mínimo de unos 30 minutos al día.

 

Artículo firmado por el endocrino Joaquín Puerma y revisado por la dietista nutricionista Cristina Rosales. 

Joaquín Puerma Ruiz
Joaquín Puerma Ruiz

Médico especialista en Endocrinología y Nutrición

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